X aniversario de FuckUp Nights Donostia

Diez años liándola, aprendiendo y brindando por el error
Diez años dan para mucho. Para errores pequeños y meteduras de pata memorables.
. Para nervios antes de salir al escenario y alivio después del aplauso. Para historias que se cuentan con la voz temblando y otras que acaban en carcajada. Esta cita anual se ha convertido en un encuentro ineludible en Donostia y, cuando llegó el décimo aniversario, teníamos claro que había que celebrarlo por todo lo alto.
De nuevo fue un jueves a las 19h en el Aquarium de San Sebastián. El mismo lugar de siempre, pero esta vez algo era distinto. Desde la entrada olía a cumpleaños. Y no precisamente por la tarta.
Nada más llegar, las personas asistentes recibieron un pequeño obsequio, un recordatorio para llevarse a casa por qué es importante fracasar, no rendirse y seguir intentándolo incluso cuando apetece tirar la toalla. Porque cumplir años también va de eso, de mirar atrás, sonreír y seguir adelante.
Tres ponentes de altura
Para una noche así necesitábamos historias con recorrido, aprendizajes de los que se ganan a base de golpes y trayectorias contadas sin maquillaje.
Dani Ruiz · Txita
Dani, fundador de Txita, fue pionero en movilidad sostenible cuando todavía había más dudas que certezas. Txita es un proyecto que no ha parado de reinventarse y que sigue buscando su modelo de negocio más sostenible. Dani compartió un aprendizaje muy claro después de muchos intentos, centrarse en lo que uno sabe hacer bien y aprender a no decir sí a todo. Porque dispersarse también es una forma bastante común de fracasar.
Patricia Rodríguez · Bare
Patricia, cofundadora de Bare, aliados estratégicos en gestión deportiva, habló de algo que cuesta mucho aprender, levantar la mano a tiempo. Contó cómo dejar que los problemas crezcan solo los hace más difíciles de manejar y cómo ser fiel a tus principios, incluso cuando incomoda, es una de las decisiones más importantes en el camino profesional.
Paul Liceaga · ADEGI
Paul, director general adjunto de ADEGI, compartió su experiencia emprendiendo en al menos dos proyectos en los que el mercado dijo que no era el momento. Ideas buenas, equipos implicados y, aun así, un no por respuesta. Su gran aprendizaje fue cuidar las relaciones con las personas que te acompañan y entender que, muchas veces, el éxito depende tanto del timing como de la idea.
Errores compartidos y alguna sorpresa
En una edición tan especial no podían faltar nuestros propios errores. Contamos el origen de FuckUp Nights Donostia y qué nos impulsó a crear este proyecto en paralelo a nuestra agencia de comunicación, En Clave de Sol. Porque cumplir diez años también es recordar de dónde vienes y por qué empezaste.
Entre la primera y la segunda intervención lanzamos una de las sorpresas de la noche, un Kahoot con los resultados de las encuestas realizadas a muchas de las personas que han pasado por nuestro escenario durante esta década. Una pequeña radiografía colectiva de los errores más frecuentes, sus consecuencias y esa sensación tan común de verse reflejada en las respuestas.
Durante la intervención de Paul, además, vivimos uno de esos momentos que no se planean. Nuestro compañero de batallas Josean Rodríguez saltó al escenario de forma totalmente improvisada para felicitarnos en persona por estos diez años. Un gesto inesperado que nos hizo muchísima ilusión y que recordó también el camino compartido en los encuentros Aupa Zuek! + FuckUp Nights.
Brindar por el camino recorrido
La noche siguió como debía. Cervezas gracias a Keler, nuestra cómplice desde el principio, buen ambiente, picoteo y muchas risas compartidas.
Ambientamos el espacio con cartelería de grandes errores de la historia y, además, recaudamos fondos con su venta para seguir apoyando al Banco de Alimentos de Gipuzkoa. Porque equivocarse también puede servir para ayudar.
En definitiva, una velada para brindar por el error, celebrar el aprendizaje y recordar que fallar forma parte del camino. Diez años después, seguimos creyendo en esto más que nunca.
Sí, esta vez la entrada costaba un poco más. Pero diez años no se cumplen todos los días. Y créenos, lo valía.